Me contaron una historia que quiero compartir. De una pareja de esposos, tras algunos años de casados, les llegó su hijo. La alegría de tenerlo con ellos, iluminaba sus vidas. Así, el nuevo integrante del mundo, buscaba de conocer nuevas sensaciones. Había un sonido, muy peculiar, que captaron sus oídos habidos de captar nuevas sensaciones armoniosas que dieran sentido a algo en este mundo. Este sonido salía de un aparato llamado radio, a lo que el bebé ponía mucha atención. La madre sabía de que esto alegraba a su hijo, pues se ponía muy tranquilo y movía sus pies al compás de los ritmos de moda de la época.
Hasta que un día, el padre llegó a casa antes de lo normal; se dio con la sorpresa que la radio estaba con alto volumen, a lo que exclamó "mujer tanto ruido" y en seguida apagó la radio. Cuando de pronto estalló otro sonido más fuerte, era el llanto de bebé; la madre dice "hay hombre, nuestro hijo se tranquiliza con la radio encendida". Pues bien, había que dejarle a este nuevo ser, que escuche la radio cuando quiera, de lo contrario escucharían su súbita voz antes de que aprendiera a hablar; lógico que algo sin ton ni son.
Bueno esa historia me la contaron. Lo que si es que se, cuando ya era niño, este personaje; se ponía a imitar instalando equipos, disque de sonidos, lo cierto era que agarraba cualquier caja una y otro con algunos cables para igualar a un sonidista que lo hacía. De pronto, le dio por por hacerla de tipo programa deportivo jugando con unas piezas al fútbol en un tipo de juego inventado por el niño. Comenzó a narrar esos juegos, e incluso con comentarista y voz publicitaria; el mismo se hacía todo ese rollo. Cuando el hacía esto los amigos de la familia pensaban que jugaba con otros niños.
Ya cuando adolescente, a los 16, para ser precisos. Lo convocan para un programa radial que llevaba a nuevos valores de la locución cristiana. El programa era "Somos Tu Pueblo" en Radio FM 98 de Huaral. Por fin, había entrado a una cabina de radio, lo cual tal vez en su pensamiento más profundo quería. En novato locutor sabía las canciones, los interpretes y todo; sin embargo, cuando le llegó la hora de presentar la música no dijo nada; típico de él, creo.
Si dejo allí el párrafo no es porque no hay superado ese instante. El chibolo se tomó de valor y luego de unos segundo, que en radio son eternidades, por fin dijo que canción era y quien la cantaba. Así fue, que fue agarrando cancha en esto roles radiofónicos, logrando ser reconocido por los oyentes.
Hasta que en 1999, es convocado para Radio Amistad; donde hace controles técnicos, compartiendo con locutores y periodistas de trayectoria en la Provincia de Huaral. Es tan así es gusto por los medios de comunicación, que decide estudiar ciencias de la comunicación. Ingresando el año 2000 a la Universidad de Huacho.
En esos años de estudio intercala el accionar en radios como Amistad, Ebenezer de Huaral y en Huacho con Radio Universal. Ya cuando acaba su carrera universitaria, entra a labores periodísticas.
Hasta que en un buen tiempo, le dan la gran oportunidad de estar a cargo de lo yo diría su casa comunicacional, pues en esa emisora entraba y salía varias veces; y bueno también el aprecio de los dueños. Ese medio de comunicación es Radio Amistad. El trabajo en equipo lleva al éxito en comunicación, de esa forma se logró hacer primeros en sintonía y la mejor de la región.
Él nunca imaginó ni estar en una radio, pues eso que hacía de niño lo tomaba como una diversión, sin embargo la oportunidad le llegó de interactuar con los oyentes.
Esta historia es muy cercana a mí, se trata de Ricardo David Pinillos Trinidad, si pues. Pidiendo a Dios por mejores cosas y esforzando en ello.